La decisión de Shell y Qatar Petroleum de abandonar el bloque offshore CAN 107 marca un punto de inflexión en la exploración petrolera frente a las costas de Mar del Plata. Tras completar la etapa inicial de estudios sísmicos, las empresas resolvieron no avanzar con la perforación de un pozo exploratorio, la instancia clave para confirmar la existencia de hidrocarburos.
El área, ubicada a unos 190/200 kilómetros mar adentro, vuelve ahora a manos del Estado nacional luego de que la Secretaría de Energía diera de baja el permiso mediante una resolución oficial.
Falta de resultados y alto riesgo
La principal razón detrás de la salida es técnica: los datos obtenidos en la exploración no arrojaron resultados suficientemente prometedores como para justificar inversiones millonarias en aguas ultraprofundas.
Este tipo de proyectos implica costos extremadamente elevados y un riesgo geológico alto, donde incluso un solo pozo puede demandar cientos de millones de dólares sin garantía de éxito.
En ese contexto, las compañías optaron por recalibrar su estrategia global y priorizar áreas con mayor certeza de reservas.
Impacto directo en Mar del Plata
Para Mar del Plata, la decisión supone un freno concreto a las expectativas de desarrollo económico vinculadas al offshore.
Durante los últimos años, el proyecto había generado expectativas en torno a:
- la instalación de bases logísticas
- la generación de empleo local
- el crecimiento de servicios asociados a la industria energética
Sin embargo, la resolución de no perforar implica que ese potencial impacto queda, al menos por ahora, en suspenso.
Un escenario más amplio: señales negativas en la cuenca
La salida del CAN 107 no se presenta como un hecho aislado. Se suma a otros antecedentes que enfrían el entusiasmo por el petróleo en el Mar Argentino, como el pozo Argerich en el bloque CAN 100, que también resultó “seco”.
Además, existe la posibilidad de que el bloque CAN 109 —ubicado en la misma zona— corra la misma suerte si no aparecen mejores perspectivas.
Qué puede pasar ahora
Con el área nuevamente bajo control estatal, se abren dos alternativas:
- que el Gobierno vuelva a licitar el bloque en el futuro
- o que lo reasigne bajo nuevas condiciones a otras empresas
En cualquier caso, los tiempos se estiran y el desarrollo offshore frente a la costa bonaerense entra en una etapa de mayor incertidumbre.
Una expectativa que se enfría
La salida de Shell deja una señal clara: la llamada “Vaca Muerta del mar”, que se proyectaba frente a Mar del Plata, todavía está lejos de confirmarse.
El potencial energético sigue existiendo, pero la evidencia geológica hasta ahora obliga a moderar las expectativas y replantear el ritmo de avance de una de las apuestas más ambiciosas del sector en la última década.






